María Flores, la "Juan Valdez" de los floricultores
De repente, la silleta que por años había cargado, no tenía sólo flores. Ahora parecía tomar otra forma. Su nombre cambiaría temporalmente por el de María Flores, una mujer sencilla con las cualidades de los hombres y mujeres que con su trabajo han contribuido al crecimiento de la economía colombiana.
Su casta, silletera por tradición, la ubicaban como la mejor candidata para ser un "Juan Valdez" femenino y proyectar las flores del Oriente antioqueño, más allá de las fronteras colombianas.
Con una vida que transcurre en la sencillez del campo, allá, en las altas y frías tierras de Santa Elena, está Nelly o mejor dicho, María Flores. Sus jornadas, que inician siempre a tempranas horas de la mañana, acompañadas de una huerta y cultivos de flores, ahora tendrán otro nombre.
María, como es conocida ahora, es una mujer trabajadora, de aquellas que la tradición silletera cosechó en Santa Elena, con un hogar conformado por 2 hijas y su esposo y la eterna labor de vender flores y legumbres, expresa Nelly.
Su familia le heredó desde los 6 años el legado que ha pasado de espalda en espalda por cientos de silleteros paisas. Sin embargo, su título de silletera lo recibió sólo a los 18 años. Apenas han pasado 10 años y María ya es "embajadora de las flores".
Al igual que su apellido, María está siempre rodeada de flores. El lirio y la rosa son 2 de sus favoritas, por sus colores expresivos.
Ella conoce el significado de cada flor, de cada color. Conoce las variedades y el significado de todas y cada una y es algo que disfruta. Por eso, desde ya empieza a trasmitir su oficio a Carolina, su hija mayor.
De hecho, la cercanía de su casa con la escuela de Santa Elena es la excusa perfecta para que esta tradición pase a otras manos. Cada tarde, sin importar cuántos niños acudirán para escuchar sus enseñanzas, María busca cosechar nuevos silleteros que continúen esta tradición. En recompensa, les prepara "el algo".
Aunque su tiempo libre es como el de cualquier otra persona, pues escucha música y comparte con su familia, María sabe que tiene una gran responsabilidad pues no representa a 2 ó 3 floricultores, sino a muchos más por eso, su familia es bastón de apoyo y así sentirse más segura.